La emoción del homenaje a Jesús de Miguel, que detuvo el partido en el minuto nueve, dejó paso a un contexto abrupto, de faltas, protestas, parones y muchos conatos de tanganas entre el Valencia y el Madrid en el último partido de los blancos en Mestalla antes del cambio al nuevo estadio. Piques que fueron más allá del césped y llegaron hasta el túnel de vestuarios. En el descanso, miembros de seguridad tuvieron que intervenir en una discusión que protagonizaron, entre otros, Bellingham, Rüdiger y Maffeo, con Braulio, el director deportivo del Valencia, también presente. «Hubo alguna que otra palabra, pero son cosas que se quedan en el campo», admitió Guido Rodríguez tras el encuentro. La tensión fue constante.
Maffeo, que en otras ocasiones se las había tenido con Vinicius, en esta ocasión tuvo delante a Diomande y Cucurella, protestando el banquillo madridista las cuatro faltas en 25 minutos que llevaba el ex del Mallorca. Varias sobre el zurdo español y otra un empujón sobre Mbappé en la frontal del área por la que el Madrid pidió su expulsión y que fue la acción previa al tanto inicial del duelo. Valverde recogió el rechace de la falta y marcó su tercer gol del curso, el segundo en esta semana tras el golazo en Atenas para ganar al AEK.
El duelo, encendidísimo después del tanto, siguió calentándose. Lunin y un miembro del cuerpo técnico del Valencia vieron la amarilla tras una bronca después de una falta de Sadiq y Maffeo se quejó del árbitro en la entrevista del descanso, ya con 0-2.después del tanto de Güler. «No me apetece nada hacer esta entrevista, es una mierda esta entrevista, no pinta nada. Nos pitan faltas que no son, en fin. Pido que sea más justo el árbitro y ya está, no es falta en el primer gol y eso nos condiciona», señaló el lateral a los micrófonos de DAZN, a los que acudió después del pitido final para pedir disculpas. «Qué rabia tiene al Madrid Maffeo...», escribía Marcelo, ex del Madrid, en redes sociales.
Los piques, choques y faltas a destiempo aumentaron la tensión en el túnel de vestuarios en el intermedio, donde hubo una trifulca entre varios futbolistas de ambos equipos, entre los que se encontraban Bellingham, Rüdiger y Maffeo.
En el acta del partido, Hernández Maeso asegura que Braulio, director deportivo del Valencia, "llega a encararse con mi árbitro asistente n.º 1". "Al que se dirigió de forma reiterada y en tono exaltado en los siguientes términos: "¡No es falta, no es falta! ¡Vaya tela!". Asimismo, cuando pasé por su lado, se dirigió también a mí en repetidas ocasiones, manifestando las mismas palabras y manteniendo una actitud exaltada", señala el colegiado, añadiendo que fue necesaria la actuación de la Policía para "sujetarlo y apartarlo del lugar para poner fin al incidente".
De vuelta al césped, el mismo ambiente. Amarilla a Aguirre, falta dura de Maffeo a Cucurella y cambio obligado del lateral derecho, que se estaba asomando a una posible expulsión, más faltas y la expulsión por roja directa de Gayá por una fuerte entrada sobre Mbappé siendo el último hombre. Lo protestaron los locales, pero Hernández Maeso y el VAR lo tuvieron claro. Todo mientras los jugadores de ambos equipos volvían a enfrentarse, con amarillas para Diomande y Rioja.
El 0-3 de Mbappé sentenció por completo el partido a nivel deportivo mientras el Valencia acumulaba faltas:26 en total, su récord del curso, por las siete que cometió en el 0-5 contra el Barça o las nueve que realizó en la derrota contra la Real Sociedad. «Mestalla es pasión. Un estadio difícil y exigente. Y nosotros hemos estado tranquilos a la hora de no responder. Han jugado contra un Madrid muy superior y eso aumenta la frustración y empuja a tener un estilo de juego para tratar de discutir el resultado», valoro Mourinho en la sala de prensa.
Mbappé suma ya siete partidos seguidos marcando, lleva 13 goles en Liga y 17 en total en 16 partidos de este curso contando los cuatro de la Champions. El Madrid espera los acontecimientos del Metropolitano y mientras disfrutará de la NFL en el Bernabéu: «Iré si me encuentro mejor, porque tengo 40 grados, fiebre y estoy cansado», reconoció el técnico, que dirigió el partido con más calma de la habitual.